Monday, March 19, 2007

BARON ROJO

10 de Marzo de 2007. Sala Caracol

Está visto que al Barón Rojo no hay quien lo derribe. Ni el Barça-Madrid, ni los desesperantes cambios de fechas, locales y horarios, ni un precio de los tickets en mi opinión bastante caro, fueron suficientes factores para impedir una muy buena entrada. Y es que ya era hora. Llevaban sin tocar en una sala en Madrid desde que se grabó “Barón en Aqualung”, hace ya más de cinco años. Bueno, han actuado en varias fiestas, han compartido cartel con Judas, y nunca olvidaremos su acústico en nuestro cuarto aniversario. Pero tener un local para ellos solos una noche, hacía demasiado que no ocurría. La presencia de cámaras que grabaron todo hizo pensar a muchos en un nuevo DVD en directo, pero de momento no será así. La grabación está destinada, al menos en principio, para un documental con toda la historia de la banda que se encuentra en fase de proyecto.Ya nos adelantaron unas semanas antes Carlos y Ángel que estaban en la tesitura de Iron Maiden. Dicho de otra forma, se encuentran presentando “Ultimasmentes” y lo están haciendo a conciencia, tocando el álbum casi en su totalidad. Alguna vez fueron acusados de vivir del pasado. Nadie podrá volver a decir eso. La diferencia entre los británicos y los ibéricos es que, mientras los primeros descargan su “obra maestra”, luego un par de clásicos, y se largan dejando al público con la boca abierta en hora y cuarto, los barones no dejan de lado las canciones que la gente quiere y paga por oír, dando como resultado DOS HORAS Y MEDIA largas. Nada menos. A ver quién es el chulo que se atreve a decir que se siente estafado después de ver a Barón Rojo. Y la cosa no quedó sólo ahí. Junto a habituales como “Desertores del Rock”, “Incomunicación”, “Te Espero en el Infierno”, “Cuerdas de Acero” o “Concierto para Ellos”, rizaron el rizo y recuperaron temas de los 80 que llevaban tiempo sin tocar, “Rockero Indomable” o “La Voz de su Amo”. Una noche muy especial. Muchos cojones hay que tener para tocar “Ultimasmentes” completo excepto “Leyenda Negra”, y suprimir del repertorio himnos como “Siempre Estás Allí”, “Son Como Hormigas” o la mismísima “Barón Rojo”. Lo bueno del asunto es que lo hacen porque pueden, la gente responde, el nuevo disco ha gustado como no ocurría en lustros enteros. Ni en los bises perdonaron. A nadie se le podría ocurrir que “Nada que Hablar” fuera a ir en el set después de “Los Rockeros Van Al Infierno” o de “Resistiré”. Eso sí, para no perder del todo las tradiciones, la última fue “Hijos de Caín”. El sonido fue un cañón, lástima que el volumen de las voces quedara demasiado bajo, y en toda la noche no hubo forma de corregirlo. Esto ocurría en las primeras filas, los que estaban más atrás no se quejaron. De cualquier forma, fue lo único negativo. José como siempre una máquina. Ángel buenísimo. Armando, algo más quieto que otras veces, suponemos que a causa de las cámaras, alardeando continuamente de su total dominio del instrumento. Carlos tan fresco pese a tanto tiempo cantando. Una velada que disfrutamos a tope. A la salida entendimos el empeño en cambiar dos veces de local. Salir a las 01:40 después de tocar exactamente el tiempo que les dio la gana habría sido imposible en Joy o en Heineken. Al final, tanto mareo mereció la pena. ¡Buena elección!
Texto y Fotos: Nacho Jordán

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